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Reciclaje plástico en Venezuela: 200 toneladas mensuales con tecnología austriaca

Cada año, Venezuela genera millones de botellas plásticas que terminan en vertederos, ríos o simplemente en la calle. Es un problema ambiental visible, documentado y sin solución sistémica a nivel nacional. Pero en el estado Zulia, dos plantas industriales…

Juan Urdaneta Montiel 3 min de lectura Acceso libre

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Reciclaje plástico en Venezuela: 200 toneladas mensuales con tecnología austriaca

Cada año, Venezuela genera millones de botellas plásticas que terminan en vertederos, ríos o simplemente en la calle. Es un problema ambiental visible, documentado y sin solución sistémica a nivel nacional. Pero en el estado Zulia, dos plantas industriales llevan años haciendo exactamente lo contrario: recoger ese plástico descartado, procesarlo y convertirlo en un producto terminado con valor comercial real.

Las empresas son Plastinorte y Plásticos Ecoplast C.A., ambas pertenecientes al conglomerado Grupo Dahmo C.A. Juntas procesan más de 200 toneladas mensuales de residuos plásticos tipo PET — las botellas de bebidas carbonatadas que el país produce y descarta a diario. El resultado no es materia prima genérica sino estuches de huevo con certificación FDA, listos para abastecer a la industria avícola nacional e internacional.

Es, en términos concretos, uno de los procesos de economía circular más avanzados que opera en Venezuela hoy.

El tereftalato de polietileno — conocido como PET — es el plástico que se usa en la fabricación de botellas de agua, refrescos y jugos. Es liviano, resistente y, cuando se descarta sin tratamiento, puede tardar hasta 400 años en degradarse en la naturaleza.

En Venezuela, como en la mayoría de los países latinoamericanos, la infraestructura de reciclaje formal es limitada. La mayor parte del PET que se consume termina en rellenos sanitarios o en el ambiente. Lo que hacen Plastinorte y Ecoplast es interceptar ese flujo antes de que llegue al vertedero, procesarlo industrialmente y reintroducirlo en la cadena productiva como insumo de valor.

No es un proceso artesanal ni una operación de pequeña escala. Es manufactura industrial con tecnología de primer nivel.

El diferenciador técnico de ambas plantas es la maquinaria con la que operan: tecnología austriaca EREMA, referencia mundial en sistemas de reciclaje de plásticos. La empresa austriaca lleva décadas desarrollando equipos específicamente diseñados para procesar residuos plásticos postconsumo con altos estándares de calidad y eficiencia energética.

Los sistemas EREMA permiten transformar el PET recolectado — sucio, mezclado, de distintos colores y calibres — en láminas de plástico reciclado de alta pureza. Ese material pasa luego por un proceso de termoformado que le da la forma final del producto: en este caso, estuches de huevo de distintas medidas y calibres.

El punto crítico del proceso es la certificación. Los productos que salen de las plantas de Plastinorte y Ecoplast cumplen con los estándares de la FDA — la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos — lo que los habilita para entrar en contacto con alimentos y para ser comercializados en mercados internacionales con exigencias sanitarias estrictas.

Esa certificación no es un detalle menor. Es lo que separa una operación de reciclaje informal de una cadena de valor con acceso a mercados de exportación.

Los estuches de huevo que producen Plastinorte y Ecoplast abastecen principalmente a la industria avícola, uno de los sectores más activos de la agroindustria venezolana. La conexión no es casual: el propio conglomerado al que pertenecen ambas empresas de reciclaje, Grupo Dahmo C.A., opera también Agroavícola del Llano C.A., una de las plantas avícolas privadas de mayor producción semanal en Venezuela.

Esa integración entre la división de reciclaje y la división avícola del grupo es un ejemplo concreto de lo que en términos empresariales se llama integración vertical: el insumo que necesita una unidad del conglomerado lo produce otra unidad del mismo conglomerado, reduciendo costos, dependencias externas y tiempos de suministro.

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